Lazari

La carta

Un día,  mientras me encontraba en la biblioteca, concentrada buscando información en los libros, recolectando datos sin parar y tomando apuntes para lograr hacer una presentación y trabajo completo tuve la sensación que alguien me observaba, fue ahí que lo vi: era el chico más guapo que hubiera conocido, tenía una mirada brillante e integrante. Le sonreí algo nerviosa y él me devolvió la sonrisa, con eso fue suficiente para que me acercara y me presentará.

Pasamos toda esa tarde hablando, conociéndonos y establecimos una gran relación; había algo en él cautivante, parecía irreal y divino. Era casi inevitable mantenerme alejada de él y fue así como le abrí las puertas de mi corazón. Le confié mi vida, mis secretos y de alguna forma, ahora que lo pienso él siempre evitó hablarme de su vida.

No comprendí esa situación y ese halo de misterio, hasta que tuve a mi hija: Lazari, una niña igual de divina y cautivante que su padre. Pero mi pequeña familia no duró mucho, mi esposo y el padre de mi hija desapareció y me quedé sola con mi pequeña.

A pesar de su ausencia, Lazari creció feliz a mi lado y yo la amaba cada día más, pero nuestro mundo dio un cambio brusco el día en que ella cumplió 4 años. Su aura atrayente, se transformó en algo más, en algo maligno; los ojos ya no reflejaban la misma inocencia y ahora poseían un destello rojo, como el fuego del averno.

Lazari se ha quedado sola

Un día, mientras me encontraba en el patio leyendo y tratando de encontrar una explicación de los cambios de mi hija, pasó algo horrible: Lazari atacó a un vecino, se lo devoró como si fuera un perro rabioso atacando a una presa.

No podía permitir que me arrebataran a mi Lazari, así que me deshice del cadáver y encerré a la niña en el sótano.  Pasé noches en vela investigando, tratando de encontrar una solución, pasaron muchos meses y por fin hallé una respuesta: Zalgo.

Me había enamorado de un demonio. Zalgo había dado mi ser a un ser oscuro y lo peor es que mi hija se estaba transformando en un ser sobrenatural y en el proceso estaba perdiendo su corazón. Hice hasta lo imposible, juro que lo hice, quería sacar la maldad de ella para que volviera a ser la misma niña dulce. Sin embargo, le estaba haciendo daño a ella al someterla a un sinfín de exorcismos y al final me estaba haciendo daño también a mí.

Estoy asustada, no sé a quién pedirle ayuda. He tratado de buscar a Zalgo e invocarlo pero no ha respondido a mi llamado. Maldito, mil veces maldito por destruir mi vida y la de mi hija.

Mi hermosa Lazari, sé que en algún momento encontrarás está carta y te preguntarás tantas cosas, quiero pedirte perdón por haberte sometido a tal martirio pero más que todo quiero pedirte perdón por dejarte sola. Ya llevo varias noches sin dormir y la locura ha escalado niveles inimaginables en mi mente.

Alguien quiere atraparte y usarte, a través de mí. Así que Lazari, hazle caso a mamá se precavida y vete a ese lugar en el bosque donde una vez acampamos.  Te amo.